Prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios (Rom. 12:2).

Si usted es padre, ¿qué haría si su hijo adolescente le dijera que no está seguro de poder defender su fe en la creación al hablar con un compañero de clase? Explíquele que podría referirse a algunos hechos comprobados y luego hacerle preguntas orientadoras o de opinión. Por ejemplo, podría pedirle a su compañero que leyera el recuadro de la página 21 del folleto El origen de la vida y luego preguntarle: “¿Es verdad que a pesar de los avances tecnológicos nada iguala la capacidad del ADN para almacenar información?”. Lo más seguro es que el joven responderá que sí. La siguiente pregunta podría ser: “Si los técnicos informáticos no pueden lograr algo así, ¿cómo podría conseguirlo la materia sin inteligencia por sí sola?”. Para que su hijo se sienta más cómodo al conversar sobre su fe, convendría que usted ensayara con él periódicamente. Si le enseña a utilizar bien las preguntas, lo ayudará a cumplir con su papel de evangelizador. w13 15/5 1:12-14

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