Hablen a toda la asamblea de Israel (Éx. 12:3).

Es vital que obedezcamos a quienes hoy nos dirigen. Pensemos en el conducto que empleó Jehová para comunicarse con su pueblo en momentos trascendentales. Cuando los israelitas salieron de Egipto, recibieron instrucciones de Jehová por medio de Moisés y Aarón, que fueron los portadores de los mandatos divinos (Éx. 12:1-7, 21-23, 29). Lo más seguro es que recordemos muchas otras ocasiones registradas en la Biblia en las que Jehová envió representantes angélicos o humanos con instrucciones para la salvación de sus siervos. En todos esos casos, a Dios le pareció bien delegar algo de su autoridad. Los mensajeros hablaron en su nombre y le dijeron al pueblo lo que tenía que hacer para no perder la vida. ¿Acaso Jehová no podría hacer algo parecido cuando llegue el Armagedón? Claro está, todo anciano a quien hoy se le concede el honor de representar a Jehová o a su organización debe tener muchísimo cuidado de no abusar de la autoridad que se le ha confiado. w1315/11 4:14, 15