La tierra llegó a estar arruinada a la vista del Dios verdadero (Gén. 6:11).

Para los días de Noé, “la tierra se [había llenado] de violencia”. ¿Quiere decir esto que Jehová había dejado de tener el control de los asuntos humanos? ¿Qué revela la historia bíblica? Fijémonos en el relato de Noé. Jehová le dio instrucciones y planos detallados para construir un arca inmensa que los salvaría a él y a su familia inmediata. Dios también demostró gran amor por toda su familia humana al comisionar a Noé como “predicador de justicia” (2 Ped. 2:5). Sin duda, este advirtió a las personas de la destrucción que se acercaba y les rogó que se arrepintieran, pero nadie le hizo caso. Por décadas, él y los suyos vivieron rodeados de gente terriblemente violenta e inmoral. Jehová, como Padre amoroso, protegió y bendijo a aquella fiel familia de ocho miembros. Al traer el diluvio universal en el año 2370 antes de la era común, confirmó que tenía pleno dominio sobre los hombres y ángeles rebeldes. Está claro que seguía al mando (Gén. 7:17-24). w1415/1 1:7, 8

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