Su deleite está en la ley de Jehová (Sal. 1:2).

Aunque es importante que todos los días leamos una porción de la Biblia, también lo es que adquiramos entendimiento y perspicacia. Con ese propósito, le instamos a que aproveche bien las publicaciones de la organización de Jehová para buscar información. O si se pregunta qué efecto debería tener en su vida cierta enseñanza bíblica, puede pedirle ayuda a un anciano de la congregación o a otro cristiano maduro. Pensemos en el caso de Apolos, un cristiano de origen judío que había estado enseñando el significado del bautismo de una manera que no estaba actualizada. Un matrimonio de cristianos llamados Priscila y Áquila “le expusieron con mayor exactitud el camino de Dios” (Hech. 18:24-26). Al igual que Apolos, nos esforzamos por entender lo que leemos en la Biblia. Pero si un hermano de experiencia nos da alguna sugerencia para mejorar en nuestra enseñanza, hacemos bien en aceptarla con humildad y gratitud. Así mejoraremos la calidad de nuestro servicio sagrado. w13 15/4 1:4, 9-11

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