Aposté a algunos de mis propios servidores a las puertas para que no entrara ninguna carga en día de sábado (Neh. 13:19).

¿Qué nos enseña el ejemplo de Nehemías? (Neh. 13:15-21.) Entre otras cosas, que debemos poner límites a nuestros esfuerzos por ganar dinero. Si no lo hacemos, es fácil que nos distraigamos o hasta lleguemos a tener un corazón dividido, sobre todo si nos gusta nuestro trabajo. Recordemos la advertencia de Jesús sobre ser esclavo de dos amos (Mat. 6:24). Nehemías tenía recursos económicos, pero ¿a qué dedicó su tiempo mientras estuvo en Jerusalén? (Neh. 5:14-18.) En vez de establecer lazos comerciales con los tirios o con otros mercaderes, se dedicó a ayudar a sus hermanos y a realizar actividades que santificaban el nombre de Jehová. De igual manera hoy día, los ancianos y los siervos ministeriales se concentran en actividades que benefician a la congregación, y sus hermanos en la fe los aman por ello. Como resultado, entre los siervos de Dios se respira un ambiente de amor, de paz y de seguridad (Ezeq. 34:25, 28). w13 15/8 1:13, 14

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