Él se enamoró de ella (Gén. 24:67).

El matrimonio es la unión de dos individuos imperfectos con personalidades distintas y características que reflejan su formación y crianza (Rom. 3:23). Además, ambos pueden tener formas diferentes de comunicarse. Sin duda, tener un buen matrimonio requiere mucho esfuerzo; pero uno de los beneficios es sentirse inmensamente feliz. En efecto, dos cónyuges que se quieren pueden disfrutar de su vida de familia (Ecl. 9:9). Piense en la amorosa unión de Isaac y Rebeca. Aun después de haber estado casados por algún tiempo, nada indica que su amor se apagara. Y lo mismo puede decirse de muchos matrimonios de la actualidad. ¿Cuál es el secreto? Han aprendido a expresarse sus ideas y sentimientos con franqueza, pero con bondad, gracias a que han cultivado y demostrado perspicacia, amor, profundo respeto y humildad. Cuando estas cuatro cualidades fundamentales son parte del matrimonio, las líneas de comunicación permanecen abiertas. w13 15/5 3:2, 3

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