Tú, Aquel que eres y que eras, el Leal, eres justo porque has dictado estas decisiones (Rev. 16:5).

La lealtad es una atractiva cualidad que se traduce en una devoción y una fidelidad inquebrantables. Una persona leal no es inconstante, sino que se adhiere amorosamente a alguien o a algo y no se aparta de esa persona o cosa ni siquiera en circunstancias difíciles. Jehová es “el Leal”, la persona más leal que existe. ¿Cómo demuestra Jehová su lealtad? Pues bien, nunca abandona a sus siervos fieles. Uno de ellos, el rey David, así lo reconoció (2 Sam. 22:26). Él comprobó que esa lealtad no se queda en simples palabras, pues Dios lo dirigió, lo protegió y lo libró en sus pruebas (2 Sam. 22:1). ¿Por qué fue Jehová leal con él? Porque David mismo era “alguien leal”. Dios valora la lealtad de sus siervos y los recompensa siendo leal con ellos (Prov. 2:6-8). w13 15/6 3:3, 4