La bendición de Jehová… eso es lo que enriquece (Prov. 10:22).

Adorar a Jehová implica que aprovechemos al máximo nuestro tiempo, energías y recursos para servirle. Deseamos de todo corazón llevar a cabo “la obra de evangelizador” (2 Tim. 4:5). Somos felices porque ayudamos a nuestro semejante a tener “un conocimiento exacto de la verdad” (1 Tim. 2:4). Honrar y alabar a Jehová nos enriquece en sentido espiritual. Y nos permite desarrollar una confianza inquebrantable en nuestro Creador (Rom. 8:35-39). No obstante, la confianza en que Jehová nos dirige sabiamente no viene sola. Por consiguiente, tenemos que fortalecerla orando a Dios, meditando en cómo él ha cumplido su voluntad en el pasado y lo hará en el futuro, y realizando actos de fe. w13 15/9 2:20, 21

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