Las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno Divinidad (Rom. 1:20).

La Biblia nos enseña a amar y buscar el conocimiento (Prov. 10:14). Jehová quiere que nuestra fe se base en pruebas y argumentos lógicos, no en filosofías humanas y tradiciones religiosas (Heb. 11:1). Sin embargo, para tener una fe firme en él, primero tenemos que estar convencidos de que existe (Heb. 11:6). Y no se trata de creer por creer: creemos porque investigamos los hechos y usamos nuestra capacidad de razonar (Rom. 12:1). Las publicaciones bien documentadas que nos da la organización de Jehová nos permiten percibir en la naturaleza las magníficas cualidades del Creador. Las muchas pruebas sólidas que tenemos nos impulsan a alabar de corazón a nuestro Dios (Sal. 19:1, 2). ¡Qué gran honor tenemos de darle a Jehová, el Creador del universo, la honra y la gloria que tanto se merece! (1 Tim. 1:17.) w13 15/10 1:4, 5, 19