Se hallan alejadas de la vida que pertenece a Dios (Efes. 4:18).

Para reconciliarse con Jehová, las personas deben convencerse primero de que existe y de que hay buenas razones para acercarse a él. Nosotros podemos ayudarlas a adquirir el conocimiento que necesitan para convencerse. Un modo de lograrlo es animarlas a observar la creación, pues cuando esta se examina sin ideas preconcebidas, se perciben la sabiduría y el poder de Dios (Rom. 1:19, 20). Pero la creación por sí sola no contesta algunas de las preguntas más desconcertantes de la vida, como por qué permite Dios el sufrimiento, cuál es su propósito para la Tierra o si se interesa por cada uno de nosotros. La única forma de que nuestros semejantes puedan entender las buenas nuevas y el propósito de Dios es estudiando la Biblia. ¡Qué privilegio tenemos de ayudarlos a dar respuesta a sus preguntas! Sin embargo, para llegar a su corazón no basta con exponerles los hechos; debemos persuadirlos (2 Tim. 3:14). Y podemos hacerlo mejor si seguimos el ejemplo de Jesús. w13 15/5 1:6-8

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