El día de Jehová viene exactamente como ladrón en la noche. Cuando los hombres estén diciendo: “¡Paz y seguridad!”, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente (1 Tes. 5:2, 3).

En su primera carta a los cristianos de Tesalónica, Pablo les advirtió sobre la venida del “día de Jehová”. No quería que estuvieran “en oscuridad” ni desprevenidos. Por eso les recordó que, como “hijos de la luz”, debían estar alerta. Les dijo: “Quedémonos despiertos y mantengamos nuestro juicio” (1 Tes. 5:4-6). En la actualidad esperamos la destrucción de Babilonia la Grande, el imperio mundial de la religión falsa. Este suceso marcará el comienzo del gran día de Jehová. Ahora comprendemos mejor cómo cumplirá Dios su voluntad. Además, mediante la congregación continuamente recibimos advertencias oportunas que nos ayudan a seguir alerta. Prestar atención a esos constantes avisos reforzará nuestra determinación de servir a Jehová usando nuestra “facultad de raciocinio”, es decir, nuestra capacidad de razonar (Rom. 12:1).w13 15/12 1:4