No es cosa deseable a mi Padre que está en el cielo el que uno de estos pequeños perezca (Mat. 18:14).

A través de su organización, Jehová proporciona gran abundancia de alimento espiritual a toda la hermandad mundial. A veces, la organización da instrucciones directamente a los ancianos, ya sea por carta o mediante los superintendentes viajantes. Por todos estos medios se dirige y alimenta a la congregación cristiana. Los ancianos tienen la responsabilidad de proteger a los miembros de la congregación y cuidar su salud espiritual, sobre todo en el caso de quienes se han debilitado espiritualmente o han cometido errores graves (Sant. 5:14, 15). Algunas de estas ovejas se han apartado del rebaño y han dejado de participar en las actividades cristianas. ¿No haría un anciano amoroso todo lo que estuviera en su mano por encontrar a cada una de ellas y animarla a regresar al redil, es decir, a la congregación? ¡Claro que sí! (Mat. 18:12, 13.) w13 15/11 4:9, 10