Ásete de la disciplina; no la sueltes. Salvaguárdala, pues ella misma es tu vida (Prov. 4:13).

La Palabra de Dios les dice a los ancianos cristianos que corrijan “con apacibilidad” (2 Tim. 2:24-26). Puede que alguien haya deshonrado el nombre de Jehová y herido a personas inocentes. Aun así, si un anciano lo aconseja estando enojado, no podrá ayudarlo. Pero si imita “la cualidad bondadosa de Dios”, quizás lo mueva a arrepentirse (Rom. 2:4). Los padres tienen que aplicar los principios bíblicos para criar a sus hijos “en la disciplina y regulación mental de Jehová” (Efes. 6:4). No deben castigarlos basándose en una sola versión de la historia. Y los arranques de ira no tienen cabida en una familia cristiana. “Jehová es muy tierno en cariño, y misericordioso”, y los que tienen la responsabilidad de corregir a los niños y jóvenes deben esforzarse por manifestar esas cualidades (Sant. 5:11). w13 15/4 2:17, 19, 20

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