Hagan todas las cosas para la gloria de Dios (1 Cor. 10:31).

Contribuimos a que otras personas se sientan atraídas a Jehová cuando manifestamos cualidades como la gran paciencia, el amor y la bondad. Quizás entre quienes nos observan haya algunos que deseen saber más de Jehová, sus propósitos y su pueblo. La actitud y conducta de los cristianos verdaderos no es una simple apariencia de religiosidad, que a menudo no es más que una fachada para engañar. Algunos líderes religiosos se han hecho ricos estafando a su rebaño y han gastado gran parte del dinero en costosas casas y automóviles, y en un caso, hasta en una caseta con aire acondicionado para su perro. Lo cierto es que muchos de los que afirman ser seguidores de Cristo no sienten el menor deseo de dar gratis (Mat. 10:8). Más bien, al igual que los sacerdotes rebeldes del antiguo Israel, “instruyen solo por [un] precio”, y, por si fuera poco, gran parte de lo que enseñan es contrario a la Biblia (Miq. 3:11). Su comportamiento hipócrita no ayuda a nadie a reconciliarse con Dios. w1315/5 2:16, 18

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