Verdaderamente me deleito en la ley de Dios (Rom. 7:22).

El apóstol Pedro nos animó a desarrollar “el anhelo por la leche no adulterada que pertenece a la palabra” (1 Ped. 2:2). Quienes satisfacen ese anhelo estudiando la Biblia y siguiendo sus enseñanzas tienen la conciencia tranquila y un propósito en la vida. Además, cultivan amistades permanentes con personas que también aman y sirven al Dios verdadero. Tienen buenas razones para sentirse como el apóstol Pablo, y decir: “Me deleito en la ley de Dios”. Pero usted puede obtener aún más beneficios: cuanto más aprenda de Jehová y su Hijo, más los amará a ellos y a su prójimo. Por su conocimiento exacto de la Biblia, sabe que Dios pronto salvará de este sistema moribundo a los seres humanos fieles a él. Tiene un mensaje alegre que llevar a la gente en el ministerio. Y Jehová bendecirá sus esfuerzos por enseñar las cosas que ha aprendido en la Palabra de Dios. w13 15/4 1:2, 3