El alimento sólido pertenece a personas maduras, a los que mediante el uso tienen sus facultades perceptivas entrenadas para distinguir tanto lo correcto como lo incorrecto (Heb. 5:14).

Aprender a tomar decisiones sabias y llevarlas a la práctica no es tarea fácil. Esto es especialmente cierto en el caso de los que han aceptado la verdad hace poco o los que aún están empezando a avanzar hacia la madurez espiritual. Sin embargo, estos pequeñuelos espirituales, como la Biblia los llama, pueden hacer magníficos progresos. Piense en cómo un bebé aprende a caminar sin caerse. La clave es que da pequeños pasos una y otra vez. Pues bien, lo mismo sucede con un bebé espiritual que está aprendiendo a tomar buenas decisiones (Heb. 5:13). El apóstol Pablo definió a las personas maduras como aquellas que “mediante el uso tienen sus facultades perceptivas entrenadas para distinguir tanto lo correcto como lo incorrecto”. Las expresiones “mediante el uso” y “entrenadas” denotan un esfuerzo continuo y repetido, la clase de esfuerzo que tienen que hacer quienes llevan poco tiempo en la verdad. w13 15/9 4:11