Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien enviaste, Jesucristo (Juan 17:3).

Jesús dijo en una oración que debemos estar continuamente “adquiriendo conocimiento” de Dios y de Cristo. Una manera de lograrlo es absorbiendo toda la información que podamos sobre ellos. Pero no basta con esto: también es necesario poner en práctica lo que aprendemos. Los apóstoles ya habían comenzado ese vital proceso, pues Jesús pasó a decirle a su Padre: “Los dichos que me diste se los he dado, y ellos los han recibido” (Juan 17:8). Pero si querían alcanzar la vida eterna, estos fieles hombres tenían que seguir meditando en los dichos y consejos de Dios y ponerlos en práctica día a día hasta el fin de su vida en la Tierra. ¿Lo lograron? Por supuesto. Sus nombres han quedado grabados para siempre en las 12 piedras de fundamento de la Nueva Jerusalén celestial (Rev. 21:14). w13 15/10 4:4, 6