Amonesten a los desordenados, hablen confortadoramente a las almas abatidas,den su apoyo a los débiles, tengan gran paciencia para con todos (1 Tes. 5:14).

Un buen pastor actúa con rapidez cuando alguna oveja está herida o se enferma. De manera parecida, los ancianos deben atender sin demora a cualquier miembro de la congregación que esté sufriendo o precise asistencia espiritual. Los de edad avanzada y los enfermos pueden necesitar ayuda relacionada con su condición física, pero sobre todo necesitan ánimo y ayuda espiritual. Por su parte, los jóvenes quizás afronten otros retos, como luchar contra “los deseos que acompañan a la juventud” (2 Tim. 2:22). De modo que pastorear a los miembros de la congregación exige visitarlos cada cierto tiempo con el objetivo de comprender las situaciones que atraviesan y animarlos con textos bíblicos oportunos. Cuando los problemas se tratan a tiempo, en muchos casos pueden resolverse antes de que se agraven. w13 15/11 5:15

Anuncios