Supongamos que […] ellos de hecho me dicen: “¿Cuál es su nombre?”.¿Qué les diré? (Éx. 3:13.)

Teniendo en cuenta que el nombre de Dios se conocía desde hacía mucho, ¿qué pretendía Moisés con su pregunta? Es obvio que deseaba saber más sobre la persona representada por el nombre, conocer hechos que convencieran a su pueblo de que Dios de veras los iba a liberar. Su preocupación estaba justificada, pues como los israelitas llevaban algún tiempo siendo esclavos, tal vez dudarían de que el Dios de sus antepasadosfuera capaz de liberarlos. Algunos de ellos incluso adoraban dioses egipcios (Ezeq. 20:7, 8). ¿Cómo respondió Jehová a la pregunta de Moisés? En parte, dijo: “Esto es lo que has de decir a los hijos de Israel: ‘YO RESULTARÉ SER me ha enviado a ustedes. […] Jehová el Dios de sus antepasados […] me ha enviado a ustedes’”. Dios prometió que llegaría a ser lo que él decidiera ser para cumplir su propósito, es decir, que siempre resultaría fiel a su palabra (Éx. 3:14, 15). w13 15/3 5:4, 5

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