Haz lo sumo posible para presentarte aprobado a Dios, trabajador que no tiene de qué avergonzarse (2 Tim. 2:15).

Se ha dicho que la vida solo se puede entender mirando hacia atrás, pero que solo se puede vivir mirando hacia adelante. Por lo tanto, en vez de preocuparnos por el pasado, debemos concentrarnos en el presente y en el futuro. A medida que se va acercando el momento de la gran tribulación, no queremos atormentarnos pensando: “¿Podría haber hecho más en el servicio a Jehová? ¿Por qué no fui precursor cuando pude? ¿Qué me impidió esforzarme por ser siervo ministerial? ¿Hice todo lo posible por vestirme de la nueva personalidad? ¿Soy de la clase de personas que Dios quiere en su nuevo mundo?”. En realidad, estas preguntas pueden ayudarnos a ver si ahora estamos dándole a Jehová todo lo que podemos. Si no lo estamos haciendo, quizás tomemos decisiones que podríamos lamentar en el futuro. w13 15/1 4:13, 14