Dios no es parcial, sino que, en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto (Hech. 10:34, 35).

Los que se creen superiores a las personas de otro país no solo demuestran falta de respeto, sino también ignorancia. Cierto libro señala: “Las razas de la humanidad son lo que la Biblia dice que son: hermanas” (The Races of Mankind). Los hermanos pueden ser muy diferentes, pero siguen siendo hermanos. Lo cierto es que en todos los países hay extranjeros. Ese era el caso incluso en la antigua nación de Israel, que disfrutaba de una relación especial con Jehová basada en el pacto de la Ley. Dicha Ley establecía ciertos límites a los derechos de los extranjeros, pero también obligaba a los israelitas a tratarlos con justicia y respeto. Del mismo modo, los cristianos verdaderos tratamos a todo el mundo con imparcialidad y sin prejuicios. w12 15/12 4:1, 2

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