No pueden ustedes servir como esclavos a Dios y a las Riquezas (Mat. 6:24).

El dinero no es malo, como tampoco lo es tratar de ganarlo honradamente (Ecl. 7:12; Luc. 19:12, 13). No obstante, “el amor al dinero” nos aleja de Jehová (1 Tim. 6:9, 10). “La inquietud de este sistema”, es decir, la preocupación excesiva por tener lo necesario para vivir, puede ahogar nuestra espiritualidad. Lo mismo sucede con “el poder engañoso de las riquezas”, o la creencia equivocada de que estas traen felicidad y seguridad duraderas (Mat. 13:22). Un punto de vista erróneo en cuanto al dinero podría meternos en problemas (Prov. 28:20). El deseo de ganar dinero rápido y fácil ha llevado a algunos a comprar billetes de lotería o a participar en sistemas de ventas multinivel, incluso envolviendo a otros miembros de la congregación. Y algunos han invertido en ciertos negocios porque se han creído la promesa de que iban a recibir grandes beneficios. No permita que la avaricia lo convierta en víctima de un fraude. Tenga sentido común: si una oferta parece demasiado buena para ser cierta, probablemente es falsa. w13 15/1 3:11, 12