Si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre celestial también los perdonará a ustedes (Mat. 6:14).

La disposición a perdonar a quienes nos ofenden, sean o no miembros de la congregación cristiana, es fundamental para mantener relaciones pacíficas con nuestros familiares, amigos y semejantes, así como con Jehová. Las Escrituras indican que es un requisito cristiano, sin importar la frecuencia con que los demás pequen contra nosotros. Jesús usó el ejemplo de un esclavo a quien su amo le perdonó una enorme deuda. Como este esclavo no le tuvo misericordia a otro esclavo que le debía una suma muchísimo menor, su amo hizo que lo metieran en la cárcel (Mat. 18:21-34). Jesús dijo en conclusión: “Del mismo modo también tratará mi Padre celestial con ustedes si no perdonan de corazón cada uno a su hermano” (Mat. 18:35). Por lo tanto, cualquiera que desee la amistad de Jehová está obligado a perdonar los defectos de su prójimo. w1215/11 5:3-5