No juren de ninguna manera (Mat. 5:34).

Jesús condenó la costumbre que muchas personas tienen de jurar por cualquier cosa, incluso sin la menor intención de cumplir lo que prometen. ¿Quiso decir entonces que jurar es siempre malo? Obviamente no. Jehová y su justo siervo Abrahán juraron en algunas ocasiones importantes. Además, la propia Ley de Dios exigía que se hicieran juramentos para poder resolver ciertas disputas (Éx. 22:10, 11; Núm. 5:21, 22). Por consiguiente, tal vez un cristiano deba jurar que dirá la verdad en un tribunal. O, en raras ocasiones, deba hacerlo para confirmar sus intenciones o resolver algún asunto. Por ejemplo, cuando el sumo sacerdote puso bajo juramento a Jesús, este no se opuso y no le ocultó la verdad al Sanedrín judío (Mat. 26:63, 64). w12 15/10 4:1, 2