No se venguen, amados, sino cédanle lugar a la ira; porque está escrito:“Mía es la venganza; yo pagaré, dice Jehová” (Rom. 12:19).

Ninguno de nosotros está en posición de condenar a nadie (Mat. 7:1, 2). Pero sí podemos estar seguros de que Jehová actuará con justicia. Si le es difícil perdonar a una persona que cometió un mal y lo ofendió, pero está arrepentida, recuerde que en cierto sentido ella también es una víctima. También sufre las consecuencias de la imperfección heredada (Rom. 3:23). Jehová siente compasión por todos los seres humanos imperfectos. Por tanto, es apropiado que oremos por quien nos ha ofendido. Es improbable que sigamos enojados con alguien por quien oramos. Y Jesús indicó que no debemos abrigar resentimiento ni siquiera a quienes nos tratan mal, pues dijo: “Continúen amando a sus enemigos y orando por los que los persiguen” (Mat. 5:44). w1215/11 5:14, 15

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