No estamos en ignorancia de [los] designios [de Satanás] (2 Cor. 2:11).

Satanás no tiene por qué agarrarnos desprevenidos, pues “no estamos en ignorancia de sus designios”. Si le pedimos a Jehová sabiduría para afrontar los problemas, el Diablo no podrá entramparnos (Sant. 1:5). Para que Jehová nos conteste, debemos obrar en armonía con nuestras oraciones estudiando su Palabra y poniendo en práctica lo que aprendemos. Las publicaciones del esclavo fiel y discreto nos señalan con claridad cuáles son las trampas diabólicas y nos enseñan a evitarlas. Cuando oramos y estudiamos la Biblia, aprendemos a amar lo bueno y —no menos importante— a odiar lo malo (Sal. 97:10). También nos ayuda mucho reflexionar en las consecuencias de entregarnos a los malos deseos (Sant. 1:14, 15). Así, los señuelos de Satanás no nos resultan tentadores, sino repulsivos. ¡Qué agradecidos estamos de que Jehová nos ayude a evitar las artimañas de Satanás! (Mat. 6:13.) w12 15/8 3:18-20