Oh Jehová, mismo has resultado ser una verdadera morada para nosotros(Sal. 90:1).

¿Se siente como en casa en este mundo? Si no es así, usted no es el único. A lo largo de la historia, todos los que han amado de verdad a Jehová se han sentido como forasteros en este sistema de cosas. Por ejemplo, hubo fieles siervos de Dios que, mientras se mudaban de campamento en campamento en la tierra de Canaán, “declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales” (Heb. 11:13). Al igual que ellos, los discípulos ungidos de Jesús, cuya “ciudadanía existe en los cielos”, se consideran “forasteros y residentes temporales” en este sistema de cosas (Filip. 3:20; 1 Ped. 2:11). Y las “otras ovejas” de Cristo “no son parte del mundo”, así como él tampoco lo fue (Juan 10:16; 17:16). Pero los siervos de Dios no están “sin techo”. Al contrario, disfrutan de la protección del hogar más seguro y acogedor imaginable, un hogar que puede verse con los ojos de la fe. w13 15/3 4:1, 2

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