Manténganse alerta (Mat. 25:13).

Imagínese que un personaje muy prestigioso le pide que lo lleve en su vehículo a una cita importante. Unos minutos antes de ir a buscarle, usted se da cuenta de que no tiene suficiente gasolina, así que no le queda más remedio que ir a toda prisa a comprarla. Mientras tanto, el hombre lo espera impaciente, mirando a un lado y a otro. Como no lo ve llegar, decide pedirle a otra persona que lo lleve. Cuando usted finalmente aparece, él ya se ha ido. ¿Cómo se sentiría? Jesús empleó una situación parecida en la parábola de las vírgenes. Con este ejemplo explicó por qué durante el tiempo del fin habría cristianos ungidos que serían fieles y prudentes, mientras que otros no (Mat. 25:1-12). Y recalcó la idea al decir: “Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora”, refiriéndose al momento en que él ejecutaría la sentencia divina contra este mundo satánico. w12 15/9 4:13

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