Subamos a la montaña de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y él nos instruirá acerca de sus caminos, y ciertamente andaremos en sus sendas (Is. 2:3).

Quienes deseen hacerse ciudadanos de una nación tal vez tengan que aprender algo de su historia. De la misma forma, quienes desean ser ciudadanos del Reino de Dios hacen bien en aprender todo lo que puedan sobre ese gobierno. Los gobiernos humanos también requieren que sus súbditos aprendan y obedezcan las leyes del país. Es normal, por tanto, que Jehová espere que aprendamos y acatemos las leyes y principios aplicables a todos los ciudadanos del Reino (Juan 15:10; 1 Juan 5:3). A menudo, las leyes humanas son ineficaces y hasta injustas. En cambio, “la ley de Jehová es perfecta” (Sal. 19:7). ¿Se deleita usted en ella y lee la Biblia todos los días? (Sal. 1:1, 2.) La única forma en que podemos aprender la ley de Dios es estudiándola personalmente. Nadie lo puede hacer por nosotros. w12 15/8 2:5, 6

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