Absalón siguió robándose el corazón de los hombres de Israel (2 Sam. 15:6).

Hoy día, Satanás sigue valiéndose de personas que son como Absalón para tratar de ganarse el corazón de los siervos de Jehová. Algunos dicen: “Las normas de Dios son demasiado estrictas”, o: “¡Los que no sirven a Jehová sí que se divierten!”. ¿Permanecemos íntegros ante tales ideas? ¿Vemos claramente que se trata de sucias mentiras? ¿Estamos convencidos de que “la ley perfecta” de Jehová, la ley del Cristo, es la única que nos hace realmente libres? (Sant. 1:25.) Demostremos que valoramos esta ley y no caigamos en la tentación de abusar de nuestra libertad cristiana (1 Ped. 2:16). Es una pena que tantos cristianos jóvenes —y otros no tan jóvenes— hayan aprendido por las malas que ceder a los malos deseos acarrea terribles consecuencias (Gál. 6:7, 8). Debemos preguntarnos: “¿Soy capaz de identificar las crueles artimañas con las que Satanás trata de embaucarme? ¿Considero a Jehová mi mejor amigo y confío en que siempre dice la verdad y solo busca lo mejor para mí?” (Is. 48:17, 18).w12 15/7 2:6, 79