No titubeó con falta de fe (Rom. 4:20).

No es momento de titubear “con falta de fe”, sino de cultivar una fe fuerte y sólida. Los enemigos de Dios —Satanás y todos aquellos a quienes controla— intentan detener la obra que Jesús nos encargó (Mat. 28:19, 20). El Diablo nos ataca, pero nosotros sabemos que Jehová es “un Dios vivo, que es Salvador de hombres de toda clase, especialmente de los fieles”. Además, él “sabe librar de la prueba a personas de devoción piadosa” (1 Tim. 4:10; 2 Ped. 2:9). Dentro de poco, Jehová terminará con este mundo perverso. Cristo acabará con los enemigos de Dios, y la soberanía de Jehová será vindicada. No sabemos exactamente cuándo ni cómo ocurrirá, pero sí sabemos que será justo en el momento preciso. No caigamos en la trampa de creer que “todas las cosas continúan exactamente como desde el principio de la creación” (2 Ped. 3:3, 4; 1 Tes. 5:1). w12 15/5 3:17, 18