Los verdaderos adoradores adorarán al Padre con espíritu y con verdad, porque,en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren (Juan 4:23).

Una parte de nuestra herencia espiritual es la gran cantidad de información exacta y valiosa de tiempos pasados que hallamos en la Biblia. Por ejemplo, pensemos en Abrahán, Isaac y Jacob. Estos patriarcas y sus familias debieron conversar sobre cómo agradar a Jehová. Por eso no sorprende que José rechazara una proposición inmoral y así evitara “pecar contra Dios” (Gén. 39:7-9). En el siglo primero, las tradiciones cristianas se transmitían oralmente o mediante el ejemplo, como las pautas sobre la Cena del Señor que el apóstol Pablo dio a las congregaciones (1 Cor. 11:2, 23). Hoy día, las instrucciones necesarias para adorar a Dios “con espíritu y con verdad” forman parte de su Palabra escrita (Juan 4:24). Aunque todo el mundo puede beneficiarse del conocimiento bíblico, nosotros somos quienes más lo valoramos. w13 15/2 1:6