No conocen la voz de los extraños (Juan 10:5).

Se ha descubierto que cuando se trata de voces humanas es más difícil prestar atención a varios sonidos al mismo tiempo. Cuando oímos a dos personas hablar tenemos que elegir una, pues no podemos escuchar atentamente a las dos a la vez. Nuestra elección dependerá de lo que queramos oír. Los judíos que deseaban cumplir los deseos del Diablo decidieron no escuchar a Jesús. El libro bíblico de Proverbios habla en lenguaje simbólico de dos casas: la de la sabiduría y la de la estupidez (Prov. 9:1-5, 13-17). Ambas, la sabiduría y la estupidez, nos hablan al mismo tiempo tratando de llamar nuestra atención. ¿A cuál escucharemos? Depende de a quién deseemos agradar. Jesús dijo que sus ovejas escuchan su voz (Juan 10:16, 27). Ellas están “de parte de la verdad” (Juan 18:37). A quienes humildemente actúan así, Dios les da gloria (Prov. 3:13, 16; 8:1, 18; 29:23). w13 15/2 4:13, 14