[Abrahán] esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios (Heb. 11:10).

¿Está usted decidido a ser diferente en este mundo malvado? Claro, eso no siempre es fácil. Pero con el apoyo de Dios y de sus hermanos en la fe, puede lograrlo. Recuerde que hay muchos otros cristianos en su situación. De hecho, todos los que deseamos servir a Jehová tenemos una lucha constante (Efes. 6:12). Pero es una lucha que ganaremos si confiamos en Jehová y hacemos de él nuestra morada segura. Imitemos a Abrahán manteniendo la vista en el premio (2 Cor. 4:18). La “ciudad” que Abrahán esperaba resultó ser el Reino mesiánico. En cierto sentido, nosotros no tenemos que esperarlo, pues ya está gobernando en los cielos. Lo que es más, las pruebas indican que pronto tomará pleno control de la Tierra. ¿Es el Reino una realidad para usted? ¿Influye en su modo de ver la vida, en lo que opina de este mundo y en sus prioridades? (2 Ped. 3:11, 12.) w13 15/3 4:13, 14