Vigilen cuidadosamente que su manera de andar no sea como imprudentes, sino como sabios, comprándose todo el tiempo oportuno que queda (Efes. 5:15, 16).

Si nuestro horario está cargado de diversiones, nos faltará tiempo para el estudio personal. Un hermano hizo esta observación: “Es muy fácil dejar a un lado el estudio personal. Ahora el entretenimiento es más accesible y barato que nunca. Nos llega a través de la televisión, la computadora y el teléfono. Nos rodea por todas partes”. Si nos descuidamos, el tiempo que necesitamos para realizar un estudio personal profundo irá disminuyendo hasta desaparecer por completo. Todos deberíamos preguntarnos: “¿Saco tiempo con frecuencia para profundizar en el estudio de la Palabra de Dios? ¿O lo hago únicamente cuando tengo una asignación u otra intervención en las reuniones?”. Si hemos caído en este error, quizás tengamos que aprovechar mejor la noche que dedicamos a la adoración en familia o al estudio personal a fin de ir beneficiándonos de los abundantes tesoros de sabiduría espiritual que nos brinda Jehová para resguardarnos para la salvación (Prov. 2:1-5). w12 15/4 5:13

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