Reedificaré la cabaña de David (Hech. 15:16).

Cuando los judíos fueron desterrados en Babilonia, quedó claro que “la cabaña de David” había caído. Ellos llegaron a una ciudad donde reinaba la religión falsa y tuvieron que estar allí setenta años, del 607 al 537 antes de nuestra era. ¿Qué los ayudó a mantener viva su espiritualidad? Lo mismo que ayuda hoy al pueblo de Dios en este mundo gobernado por Satanás: una rica herencia espiritual (1 Juan 5:19). Es verdad que los judíos exiliados en Babilonia no tenían las Escrituras completas, pero sí tenían la Ley mosaica, que incluye los Diez Mandamientos. También conocían “las canciones de Sión” y los animadores relatos de siervos de Dios que vivieron antes que ellos. Además, podían recordar muchos proverbios. No es de extrañar que lloraran al pensar en Sión y que no se olvidaran de Jehová (Sal. 137:1-6). Su herencia espiritual los ayudó a mantenerse cerca de Jehová pese a las innumerables doctrinas y prácticas religiosas falsas de Babilonia. w13 15/2 2:1, 3, 4

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