Ustedes mismos llegarán a ser para un reino de sacerdotes y una nación santa (Éx. 19:6).

Jehová cumplió su parte del pacto de la Ley que había hecho con los israelitas. ¿De qué manera? Estableciendo una tienda para su adoración y un sacerdocio. De ese modo, los seres humanos pecadores podrían acercarse a él. Pero los israelitas olvidaron enseguida su dedicación a Dios. Con su actitud, “causaban dolor aun al Santo de Israel” (Sal. 78:41). Por ejemplo, mientras Moisés estaba recibiendo más instrucciones en el monte Sinaí, ellos pensaron que los había abandonado, así que se impacientaron y comenzaron a perder su fe en Dios. Como resultado, fabricaron un becerro de oro y proclamaron: “Este es tu Dios, oh Israel, que te hizo subir de la tierra de Egipto” (Éx. 32:1, 4). Entonces se pusieron a celebrar lo que denominaron una “fiesta a Jehová”, inclinándose y haciendo sacrificios ante la imagen. Al ver aquello, Jehová le dijo a Moisés: “Se han desviado apresuradamente del camino en que les he mandado ir” (Éx. 32:5, 6, 8). w12 15/10 3:1012