Pórtense de una manera digna de las buenas nuevas (Filip. 1:27).

La expresión griega que se traduce “pórtense” también puede verterse “compórtense como ciudadanos”. Esa frase tenía un significado especial para aquella congregación, pues parece que Filipos figuraba entre un grupo selecto de ciudades a cuyos habitantes se les concedía la ciudadanía romana. Los ciudadanos romanos de Filipos y de todo el imperio estaban orgullosos de su privilegio, que llevaba aparejados algunos derechos exclusivos otorgados por la ley romana. Pero los miembros de la congregación de Filipos tenían una razón de más peso para sentirse orgullosos. Pablo les recordó que, puesto que eran cristianos ungidos, su ciudadanía estaba “en los cielos” (Filip. 3:20). En efecto, eran ciudadanos del Reino de Dios, no de un simple imperio humano. Como tales, disfrutaban de una protección y unos beneficios incomparables (Efes. 2:19-22). w12 15/8 2:1, 2