De veras me arrepiento en polvo y ceniza (Job 42:6).

Algunos cristianos permiten que sus errores pasados los abrumen tanto que llegan a creer que es imposible que Dios los ame. Tal vez hasta crean que no merecen la misericordia divina porque han cometido errores muy graves o con mucha frecuencia. Pero lo cierto es que, sin importar lo que hayan hecho, pueden arrepentirse, cambiar y pedir perdón (Hech. 3:19). Jehová puede mostrarles misericordia y bondad amorosa, tal como ha hecho con tantísimas personas. Dios nos ha dado esta “receta” para tener paz mental: “El que encubre sus transgresiones no tendrá éxito, pero al que las confiesa y las deja se le mostrará misericordia” (Prov. 28:13; Sant. 5:14-16). Por tanto, podemos confesar nuestros pecados a Dios, pedirle perdón y tomar medidas para corregir nuestra conducta (2 Cor. 7:10, 11). Si así lo hacemos, nos beneficiaremos de su misericordia “porque él [nos] perdonará en gran manera” (Is. 55:7). w13 15/1 4:11