Vigilen cuidadosamente que su manera de andar no sea como
imprudentes, sino como sabios, comprándose todo el tiempo
oportuno que queda (Efes. 5:15, 16).

En este mundo lleno de distracciones, no es nada fácil comprar “todo el tiempo oportuno”. Ya lo advirtió Jesús: “Así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre”. ¿Y cómo eran los días de Noé? Se había predicho que el mundo de aquella época acabaría y que la gente malvada se ahogaría en las aguas de un diluvio universal. Noé fue un “predicador de justicia” y proclamó el mensaje de Dios a sus contemporáneos (Mat. 24:37; 2 Ped. 2:5). Pero ellos “estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, […] y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos”. Por eso, Jesús aconsejó: “Demuestren estar listos, porque a una hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre” (Mat. 24:38, 39, 44). Nosotros debemos imitar a Noé, no a la gente de aquel tiempo. w12 15/5 3:11, 12

Anuncios