Considerémonos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras
excelentes,sin abandonar el reunirnos, como algunos tienen por
costumbre, sino animándonos unos a otros, y tanto más al
contemplar ustedes que el día se acerca (Heb. 10:24, 25).

Jehová se complace en todos los que “buscan refugio en él” (Nah. 1:7). Por consiguiente, aun después de llegar a conocer a Dios, tenemos que seguir reuniéndonos con la congregación, que está formada por quienes también lo conocen. En un mundo en el que abunda el desaliento, haremos muy bien si nos rodeamos de hermanos animadores. ¿Qué beneficios obtendremos? En la congregación hallaremos personas que nos animarán a mostrar amor y a realizar obras excelentes. El amor mutuo sobre el que Pablo escribió a los hebreos exige que exista una hermandad, una comunidad de adoradores unidos, una congregación. Para manifestar esa clase de amor, hay que estar con otros cristianos. Por eso es tan importante no faltar a las reuniones y participar en ellas. w13 15/3 3:13

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