Serán objeto de odio de parte de todas las naciones por causa
de mi nombre (Mat. 24:9).

Ese odio se ha ido intensificando más y más desde 1914, cuando empezaron los últimos días de este mundo malvado. Es verdad que durante mucho tiempo se han prohibido las publicaciones bíblicas de los Testigos y se ha tratado de impedir su predicación en muchos países. Sin embargo, hagan lo que hagan las naciones, no podrán acabar con la religión verdadera. Jehová está protegiendo a su pueblo con su poderoso brazo (Deut. 11:2). Si nos mantenemos cerca de Jehová y nos ponemos de parte de la verdad, tanto él como su Hijo, Jesucristo, nos protegerán. Dios no permitirá que nada ni nadie nos aleje de él (Juan 10:28, 29). Jehová desea ayudarnos para que seamos leales a su gobierno universal y al Reino mesiánico. w13 15/2 3:11-13

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