Dicen: “¡Miren! Un hombre glotón y dado a beber vino, amigo
de recaudadores de impuestos y pecadores” (Mat. 11:19).

Jesús, el único ser humano que jamás cometió errores ni pecados, fue blanco de calumnias como la que leemos en el texto de hoy. Pero con su conducta sabia y su fiel servicio a Dios, demostró que nada de eso era cierto. Él mismo dijo: “La sabiduría queda probada justa por sus obras”. Y lo mismo es cierto hoy día. Por ejemplo, algunas de las personas que viven cerca del Betel de Alemania, en la ciudad de Selters, piensan que los hermanos que sirven allí son un tanto extraños. Sin embargo, el alcalde salió en su defensa. “El estilo de vida de los Testigos que trabajan allí es diferente —comentó—, pero no perturba de ninguna manera la paz de la comunidad.” Algo parecido sucedió con los testigos de Jehová de Moscú (Rusia), quienes habían sido objeto de varias acusaciones falsas. Pero en junio de 2010 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo (Francia), los exoneró de los cargos. w12 15/12 3:13, 14