Ni una sola palabra de todas las buenas palabras que Jehová
su Dios les ha hablado ha fallado. Todas se han realizado
para ustedes (Jos. 23:14).

Josué fue testigo de los impresionantes actos de Jehová en Egipto y en el desierto. Por eso, cuando se acercaba el fin de su vida pudo decir con plena convicción a sus hermanos israelitas las palabras del texto de hoy. En nuestros días, de igual modo, Jehová está “resultando ser” fiel a su palabra. Por medio de su Hijo profetizó que durante los últimos días el mensaje del Reino se predicaría “en toda la tierra habitada” (Mat. 24:14). ¿Quién sino el Dios todopoderoso podría predecir tal obra y encargarse de que se llevara a cabo empleando a muchos “iletrados y del vulgo”? (Hech. 4:13.) Así, al participar en esta obra, participamos en el cumplimiento de la profecía bíblica. Honramos a nuestro Padre celestial y mostramos que somos sinceros cuando decimos: “Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mat. 6:9, 10). w13 15/3 5:7, 8