Sigan sus pasos con sumo cuidado y atención (1 Ped. 2:21).

El mayor de todos los siervos dedicados de Jehová es Jesús. Tras bautizarse, pasó el resto de su vida en la Tierra concentrado en predicar las buenas nuevas y honrar a Jehová. La conclusión obvia para el cristiano que reconoce a Dios como su Dueño y Señor es que servirle debe ser lo primero en su vida. ¿Lo es para usted? (Sal. 71:15; 145:2.) A lo largo de los años, la organización de Jehová ha animado una y otra vez a los cristianos a analizar con oración si podrían ser precursores. Por diversas circunstancias, algunos siervos fieles de Dios no pueden dedicar a la predicación un promedio de setenta horas al mes, y no deben sentirse mal por ello (1 Tim. 5:8). Pero ¿qué hay de usted? ¿Ha considerado seriamente ser precursor regular? Si emprende una carrera teocrática, irá tras metas perdurables y que de verdad valen la pena. Además, estará siguiendo el ejemplo perfecto de Jesús.w12 15/6 3:12, 1315

Anuncios