He corrido la carrera hasta terminarla (2 Tim. 4:7).

¿Está usted decidido a correr “la carrera hasta terminarla”? Entonces, estudie la Biblia y otras publicaciones de la organización de Jehová para investigar, meditar y descubrir posibles causas de tropiezo. Pídale a Dios espíritu santo, pues este le dará el empuje espiritual que necesita. Recuerde que ningún corredor está condenado a fracasar porque haya tropezado o caído alguna vez. Puede levantarse y regresar a la carrera. Incluso puede transformar los obstáculos en valiosas enseñanzas. Las Escrituras indican que para participar en la carrera por la vida eterna uno no puede quedarse de brazos cruzados. Tiene que luchar. No es como subirse a un autobús que lleve a sus pasajeros a la victoria. Cada uno de nosotros debe correr hacia la línea de meta. Y mientras avanzamos, podemos tener la seguridad de que Jehová nos ayudará y nos bendecirá por la eternidad si corremos hasta el final (Sant. 1:12). w13 15/3 1:20, 21