Lo que se busca en los mayordomos es que al hombre se le halle fiel
(1 Cor.4:2).

El verdadero éxito no depende de los logros o de la posición a los ojos del mundo. Tampoco se mide por tener cierta responsabilidad en la congregación cristiana, aunque esta bendición bien puede estar relacionada con el verdadero fundamento del éxito: la obediencia y la lealtad a Dios. Y debemos seguir siendo fieles, pues Jesús prometió: “El que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo” (Mat. 10:22). ¿No le parece que salvarse es una prueba innegable de que uno ha triunfado en la vida? Procure ser fiel sea cual sea su situación, pues el esfuerzo vale la pena. Tenga la certeza de que Jehová lo colmará de bendiciones, ahora y por toda la eternidad. Nunca olvide las palabras que Jesús dirigió a los cristianos ungidos: “Pruébate fiel hasta la misma muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Rev. 2:10). ¡Eso sí que es tener éxito! w1215/12 1:1719

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