El dragón se airó contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra los
restantes de la descendencia de ella, los cuales observan los
mandamientos de Dios (Rev.12:17).

Imagínese que está testificando en un tribunal contra una organización criminal presente en todo el mundo y sabe que su líder es un embustero y un asesino sumamente inteligente, poderoso y despiadado. ¿Se sentiría seguro al salir del juzgado al final del día? ¡Difícilmente! En realidad, tendría buenas razones para solicitar protección. Esto ilustra la situación de los siervos de Jehová, que con valor testificamos a favor de él y denunciamos a su malvado enemigo, Satanás. Pero ¿ha podido Satanás silenciarnos? ¡Desde luego que no! De hecho, continuamos prosperando espiritualmente, y eso solo tiene una explicación: Jehová sigue siendo nuestro refugio, “una verdadera morada” para nosotros, en especial en estos últimos días (Sal. 90:1; Is. 54:14, 17). Con todo, él no puede ser un refugio seguro para nosotros si permitimos que Satanás nos atraiga fuera de nuestra morada. w13 15/3 4:10