La paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus
corazones sus facultades mentales mediante Cristo Jesús (Filip. 4:7).

Los cristianos no somos valientes porque confiemos en nosotros mismos, sino porque conocemos a Dios y nos apoyamos en él. Para ello debemos estudiar su Palabra, la Biblia. Además, contamos con una ayuda que está disponible en cualquier situación: la oración. ¿Aprovechamos al máximo esta ayuda para buscar fuerzas cuando las cosas se ponen cuesta arriba? También obtenemos fuerzas cuando asistimos a las reuniones cristianas y predicamos las buenas nuevas del Reino (1 Tim. 4:16). Muchos cristianos han comprobado que, cuando fortalecen la fe de los demás, al mismo tiempo fortalecen la de ellos. Además, alejan de la mente sus problemas y se concentran en “las cosas más importantes” (Filip. 1:10, 11). Jehová nos ha proporcionado numerosas ayudas para afrontar con valentía los golpes de la vida. Si las aprovechamos, lograremos enfrentarnos con éxito a los problemas que se nos presenten (2 Cor. 4:17, 18). w12 15/10 1:16-21