Que llame a  a los ancianos de la congregación,
y que ellos oren sobre él (Sant.5:14).

¿Podrían los siervos dedicados de Dios desear la gloria de los demás? Pensemos en un joven que debe predicar en una zona donde todo el mundo lo conoce pero nadie sabe que es testigo de Jehová. ¿Tendrá miedo de que lo vean? O imaginemos a un cristiano que va tras metas espirituales pero otros se ríen de él. ¿Qué va a hacer? ¿Permitirá que quienes carecen de visión espiritual influyan en las decisiones que él va a tomar? ¿Y si un hermano ha cometido un pecado grave? ¿Lo esconderá por temor a perder su buen nombre en la congregación o por no decepcionar a sus seres queridos? Si lo más importante para él es hacer las paces con Jehová, llamará a los ancianos de la congregación y les pedirá ayuda (Sant. 5:15, 16). w13 15/2 4:9